sábado, 14 de marzo de 2015

Práctica 4.



La práctica que realizamos el viernes 13 de Marzo, constó en realizar una entrevista, por parejas o tríos, lo cual supuso que el grupo se tuviera que dividir en dos parejas. 

Esta entrevista tenía que constar de un profesional, como por ejemplo un trabajador social, y de un usuario, el cual, debía de mostrar, a través de un supuesto inventado, una situación que le produjera miedo, rabia o tristeza, e iba a tratar con el profesional con el fin de que este le proporcionara una solución. 

Debido a que el objetivo era que mostrara una situación con alguna de las tres características nombradas anteriormente, bien rabia, miedo o tristeza, nos hizo relacionar esta práctica con la práctica del anterior viernes día 27 de Febrero. La relación la realizamos en tanto en cuanto que ya sabíamos, más o menos, en como aconsejar y que pautas debíamos seguir ante una situación de crisis de una persona. Aunque no solo debimos tener en cuenta la práctica pasada, sino que también debíamos de seguir algunas pautas nombradas en clase de teoría, como por ejemplo el comportamiento de nuestro cuerpo, y la medición de nuestras palabras.

Para realizar la entrevista debíamos de seguir unas pautas como son, marcar las 4 partes principales de la entrevista: a) recepción o acogida; b) exploración; c) intercambio o clarificación; d) fase final o cierre. Se podría decir que no era una entrevista normal y corriente, si no que presentaba una pequeña característica, la cual es que en la fase de exploración, el usuario debía de sobresaltarse, y mostrar notablemente su indignación con el fin de que el profesional, aprendiera a contralar la situación, sin que él se excitara también y no diera malas palabras ni haciendo que el usuario se sintiera atacado, si no que este viera que el profesional entendía su situación y este debía de dar la vuelta a la agresión.

Una de las dos entrevista, y la que se va a presentar es la de una chica que no se siente chica si no como chico. Y este problema lo trata desde la característica de la tristeza.

Trabajadora Social (María): Hola, buenas tardes

Usuario (David/Victoria): Buenas tardes.

TS: Pase, siéntese.

U: Gracias, muy amable.

TS: ¿Qué tal está?

U: Como podemos, tirando.

TS: ¿Ha sabido llegar bien?

U: Sí, no ha sido muy difícil.

TS: ¿Cómo se llama? ¿Cuántos años tiene?

U: Me llamo Victoria y tengo 21 años.

TS: Encantada Victoria, yo me llamo María. Dime, ¿cuál es el motivo de su visita?

U: Venia porque no me siento muy cómodo con la situación familiar que estoy viviendo.

U: A ver, yo nací siendo una chica, pero no me siento así, me siento como si fuera un chico. Les dije que a partir de ahora me llamaran David y que  iba a llevar tratamiento médico para cambiar mi aspecto, incluso someterme a cirugía., pero la cosa no ha ido muy bien.

TS: ¿Por qué? ¿Qué es lo que ha ocurrido?

U: Lo comenté hace tres meses, a pesar de que lo sentía desde que era adolescente. Yo pensaba que mis padres se habían dado cuenta de la situación y que solo esperaban a que me lanzara a contárselo.

TS: ¿Cuál ha sido su respuesta al hablarlo?

U: Me han dicho que si sigo con esa idea no van a querer saber nada más de mí, porque ellos tienen una hija y no un hijo y que no me van a aceptar. Que soy raro y que sólo quiero llamar la atención.

TS: ¿Y tienes algún apoyo externo, donde puedas sentirte a gusto contigo mismo?

U: No, no tengo a nadie que me apoye, el resto de mi familia no lo ve bien, son muy tradicionales y mis amigos me han dejado de lado. Es evidente que no me aceptan. Ojala esta situación se acabara para siempre, es una mierda… Hasta he pensado en el suicidio.

TS: Entiendo tu preocupación, David, pero aquí te podemos ayudar a afrontar tu situación. Nos pondremos en contacto con tus padres para que vengan a verme, les recordaremos los momentos en los que te han estado apoyando, seguro que todo sale bien. Además, hay asociaciones donde pueden ayudarte y conocerás a gente que están pasando lo mismo que tú y no te sentirás solo.

U: Muchas gracias por su ayuda y comprensión, me sentiría muy bien si consigo relacionarme con personas que están viviendo mi misma situación y así poder conocer otros puntos de vista.

TS: Vale, no hay problema, tendremos otra entrevista en la que podamos profundizar más en el tema e indicarte cuales son las asociaciones a las que debes acudir, un placer y hasta la próxima.

U: Gracias a usted.

jueves, 5 de marzo de 2015

Práctica 3.

La actividad realizada el 27 de febrero consistía en expresar de forma anónima en un papel tres sentimientos: el miedo, la tristeza y la rabia. Una vez que todos habíamos escrito en los papeles los tres sentimientos, los metíamos en una bolsa y se repartía un papel a cada uno para que los pudiéramos poner en común. A continuación, formamos un círculo con las sillas para favorecer el contacto visual y la comunicación con todos los miembros.

Empezamos con los sentimientos correspondientes al miedo, seguimos con la rabia y finalizamos con la tristeza. Cada persona leía en alto su papelito y daba un consejo de cómo afrontar la situación. Pudimos observar que todos los sentimientos eran parecidos: respecto al miedo aparecía la soledad, lo desconocido, el hablar en público… Ante la rabia las más nombradas fueron las injusticias o el egoísmo y en cuanto a la tristeza el perder a un familiar o a un ser querido.

Con esta práctica nos dimos cuenta de que todos alguna vez hemos sentido alguno de estos sentimientos y que, si todavía no los hemos sentido, los acabaremos experimentando. También nos ha servido para abrirnos con nuestros compañeros. Además, nos hemos percatado de que no es nada malo hablar de lo que sientes con los demás, es más, esto favorece a la relación porque si le cuentas cómo te sientes en un determinado momento y la otra persona también lo ha sentido, es más fácil poder superar o afrontar la situación. Tenemos que aprender a apartar la vergüenza a la hora de expresarse, ya que todo sería más fácil.

Práctica 2.

El día 20 de febrero tuvimos nuestra segunda práctica de esta asignatura. Esta vez fue completamente diferente de la anterior, sin cámaras ni grabaciones por lo que nos sentíamos más despreocupados y con menos presión que el viernes anterior.

Esta clase trataba de los éxitos y de los fracasos a través de tres dinámicas en grupo.
Para comenzar con la clase, tuvimos que ponernos todo el grupo en un círculo y para quitar tensión Juan David nos animaba a salir al centro del círculo y así ver que no pasaba nada por estar ahí. El profesor nos asignó un número a cada uno de nosotros y él decía el número o números que tenían que salir. Primero salieron los números impares, luego los números pares y por último, los números al azar que decía. Cuando acabamos con esto, empezamos los tres talleres que preparó para nosotros.

El primer taller consistía en que ponernos parejas y realizar un juego de coordinación. Con los pulgares hacia arriba teníamos que hacer 3 movimientos, uno hacia la derecha, otro hacia el centro y otro hacia la izquierda. Cuando el movimiento que realizábamos coincidía con el de nuestra pareja debíamos celebrar el éxito chocando las manos con él, pero si no coincidía el movimiento teníamos que seguir adelante y no decaer hasta que volviéramos a celebrar el éxito. Cuando llevábamos unos minutos realizando este juego, el profesor gritó “¡cambio de pareja!” así que todos tuvimos que volver a hacer la dinámica con otra persona diferente. Este ejercicio nos pareció muy divertido y ameno y aprendimos a que a pesar de que hay fracasos, debemos seguir insistiendo hasta que nos salgan las cosas bien y no derrumbarnos.

En el siguiente taller, tenían que presentarse tres voluntarios y salir fuera de clase. Mientras éstos permanecían fuera, el profesor se ponía de acuerdo con los que estábamos en clase para, por un lado, aplaudir cuando él comentara a la persona voluntaria que había hecho algo bien y, por otro, para abuchear cuando dijera que la persona había hecho algo mal. A través de esto veríamos las reacciones que experimentarían ante una situación u otra. Cuando los tres voluntarios habían sido halagados y abucheados el profesor les preguntaba cuáles habían sido sus sentimientos.

La siguiente actividad consistía en dividirnos en grupos más pequeños y explicar qué es el trabajo social mediante una serie de situaciones, por ejemplo, dos niños jugando, un entierro, un partido de fútbol… Con esta actividad lo que se quería conseguir es que viéramos la diferencia que hay entre comunicar en según qué situaciones.

Por último, nos tuvimos que volver a poner en parejas para hacer un juego que trataba de mantener una conversación mediante preguntas. El ejercicio que parecía fácil nos costó realizarlo porque sin darte cuenta podías responder a lo que tu pareja te preguntaba.

Estos ejercicios nos parecieron muy divertidos y amenos y aprendimos que a pesar de los fracasos que todos tenemos, debemos seguir insistiendo hasta que nos salgan las cosas bien y no derrumbarnos ante las adversidades.

Práctica 1.

La primera práctica que hicimos con Juan David fue un tanto atípica. El primer sentimiento que tuvimos al ver entrar al profesor con una cámara bajo el brazo fue miedo. No sabíamos que teníamos que hacer, por lo tanto estábamos un poco descolocados.

En este primer ejercicio tuvieron que salir varios voluntarios a hablar durante un minuto delante de la cámara sobre el tema que eligieran para su posterior visualización y análisis en grupo. Con esta práctica, nos daríamos cuenta de la comunicación no verbal y verbal de cada una de las personas y así saber cómo poder mejorar para una correcta comunicación.

La verdad es que cuando Juan David pidió voluntarios ninguno se atrevía a dar el paso de salir. Entonces nos dimos cuenta de que no era nada fácil levantar la mano y decir "salgo yo a hacerlo", nos podía más el temor y la vergüenza que las propias ganas de intentarlo. Al final, y tras decirnos el profesor que si no salíamos elegiría él a los voluntarios, salió una compañera a hablar de su familia. Tras ella salieron 4 voluntarios más para hablar de sus hobbies o un tema poco recurrente que fue el sentimiento que produce al estar delante de una cámara.
Una vez terminada la grabación de los cinco voluntarios pasamos al análisis del video. Mientras lo veíamos y comentábamos lo que hacía la persona del video, Juan David nos iba dando pautas para corregir los fallos. La mayoría de las personas que salieron coincidían en que se movían demasiado o no tenían una postura correcta a la hora de hablar y, además de esto, las chicas se tocaban constantemente el pelo.
El profesor insistía en la importancia de la posición de las piernas y de la correcta respiración, nos dio algunos trucos que podemos usar para que los nervios no se nos noten, como por ejemplo, sostener un boli con las dos manos para presionarlo y que no nos tiemblen las manos, beber agua, sentir el contacto del suelo con las plantas de los pies para sentir seguridad... Cuando comentamos al final de la práctica por qué pensábamos que nos costaba tanto, nos percatamos de que lo más difícil era elegir el tema sobre el que hablar ese eterno minuto.

Esta primera práctica y toma de contacto con la asignatura nos vino bastante bien para aprender sencillos pasos para evitar los nervios que todos sentimos a la hora de hablar en público.